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Un Mayo del 68 de dimensiones europeas

AFP - lunes, 12 de mayo, 13.00

BERLÍN (AFP) - El Mayo francés ha pervivido como símbolo de una revuelta juvenil que tuvo en Europa otros escenarios y protagonistas de peso histórico, de Alemania a Checoslovaquia pasando por Italia o Polonia.

-- ALEMANIA --

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El movimiento de 1968 dinamita en Alemania la solidaridad impuesta por la posguerra para reconstruir el país y la obliga a asumir su responsabilidad ante el pasado nazi, negado en los años cincuenta.

La contestación que se cuece desde mediados de los sesenta se propaga en junio de 1967 cuando la policía mata por accidente a un estudiante, Benno Ohnesorg, en Berlín Oeste, durante una manifestación contra el Sha de Irán.

El movimiento estalla cuando el líder radical Rudi Dutschke sufre una tentativa de asesinato el 11 de abril de 1968.

Los estudiantes impregnados por las teorías revolucionarias de la 'Escuela de Fráncfort' reciben el apoyo de intelectuales progresistas como los escritores Heinrich Böll o Günter Grass y de grandes diarios como Der Spiegel o Die Zeit.

Según el historiador Jürgen Kocka, 1968 "engendra la emergencia de nuevos movimientos sociales: pacifismo, ecología, corrientes alternativas, feminismo..."

En 1969, el SPD de Willy Brandt gana las legislativas y los años setenta serán de liberalización moral pero también de violencia, con la Fracción del Ejército Rojo (RAF).

-- ITALIA --

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En Italia, el movimiento estudiantil de 1968, llamado el "mayo rampante" por su duración, logró la conjunción con el mundo obrero, al contrario que en otros países, antes de dar paso también al capítulo negro de "los años de plomo" y el terrorismo.

La revuelta en las universidades fue extremadamente larga, entre los primeros atisbos en 1966, su apogeo en 1968 y la prolongación hasta el otoño de 1969.

A diferencia de Francia, el mundo sindical y el Partido Comunista Italiano (PCI) se mostrarán abiertos a los estudiantes, cuyos dirigentes fueron recibidos por el secretario del PCI, Luigi Longo, en abril del 68.

En esta época de guerra fría, la alternancia es imposible y eso explica también el éxito de la ola contestataria que se apodera del país y hace evolucionar una sociedad encorsetada por la Iglesia católica.

"Sin los acontecimientos de 1968, no hubiéramos tenido divorcio (1970) ni aborto (1978)", asegura a la AFP el politólogo Giorgio Galli.

Después de 1968 se abre la página negra de los 'años de plomo' y el terrorismo (1969-fin de los ochenta), pero el vínculo entre ambos periodos es tema de discordia entre los especialistas.

-- CHECOSLOVAQUIA --

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En enero de 1968, en Praga, Alexander Dubcek, apenas nombrado al frente del Partido Comunista Checoslovaco, intentó poner en práctica su "socialismo con rostro humano". Una vía original que el Kremlin no aceptó y reprimió por la fuerza en agosto de ese mismo año.

Levantada la censura, un gran debate agita a todas las clases sociales, sobre las crueldades estalinistas después del golpe comunista de 1948 en Praga. Dubcek pone en marcha reformas económicas y políticas para que sean ratificadas por el partido en septiembre de 1968 en congreso extraordinario.

Pero la noche del 20 al 21 de agosto, la efímera esperanza de democracia desaparece, aplastada por las orugas de los blindados soviéticos.

Dubcek, destituido, deja paso al pro-brejneviano Gustav Husak.

-- POLONIA --

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Polonia vivió a principios de 1968 una de las primeras revueltas estudiantiles de ese año en Europa. Severamente reprimida, fue explotada para lanzar una campaña antisemita de gran envergadura.

Todo empezó con la obra de teatro 'Los antepasados', del poeta romántico polaco del siglo XIX Adam Mickiewicz, que las autoridades consideraron antirrusa.

Su prohibición por la censura provocó una manifestación espontánea de estudiantes delante del monumento al poeta en Varsovia. Sus cabecillas fueron expulsados de la universidad y el 8 de marzo empezó un ciclo de manifestaciones y represión que se extendió a otros centros y ciudades.

Con ayuda de la policía política y los radicales del partido, el jefe del PC polaco, Wladyslaw Gomulka, puso en marcha una caza del "judío comunista". Unas 20.000 personas abandonaron el país y 13.500 de ellas perdieron la nacionalidad entre 1968 y 1970, según los documentos de los archivos.

En marzo pasado, el ministro polaco de Interior, Grzegorz Schetyna, dio instrucciones para facilitar certificados de nacionalidad polaca a quienes la perdieron en 1968.

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