No hay una década que regrese en las tendencias otoño-invierno 2009/10, sino muchas. Sirven los cuarenta, los ochenta, los cincuenta o los noventa, siempre que la apuesta sea fresca y coherente. Seguir leyendo el arículo
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Alexander Wang, Barbara Bui y -una vez más- Balmain nos inducen a lucir piernas y pose rockera con sus toreras de cremalleras, sus minivestidos ceñidos, sus pantalones "slim" y su amor al cuero.
La feminidad se vuelve poderosa y guerrera con el renovado estilo lencero que proponen Prada, Louis Vuitton, Balenciaga o Chalayan. La corsetería viste más que nunca y se refuerza con transparencias, encajes y prendas mini que salen al exterior para seducir desde su oscuridad cromática.
Las hombreras, llegadas unas veces de los ochenta y otras de los cuarenta, insisten en recuperar posiciones. Lo hacen de forma romántica en Roland Mouret, Elie Saab, Dolce & Gabbana y Bottega Venetta, y desafiante en Andrew Gn o Karl Lagerfeld.
Los ochenta centellean en las colecciones de Marc Jacobs, Gucci, Versace o Antonio Berardi, que exploran esa vertiente vibrante y festiva que nació en los clubes de Nueva York.
Para la noche, pliegues y drapeados realzan las curvas de la mano de Óscar de la Renta o Donna Karan, con looks relajados y sensuales para una "lady" con mucha personalidad.




LOS ANGELES, 18 (EUROPA PRESS) - Esto es lo que asegura Samuel Levin, antiguo administrador de los negocios de Nicolas Cage. Según Levin lo que causó la ruina del actor fue su "lujoso estilo de vida" y las enormes cantidades que gastó en adquirir y mantener sus dos castillos, sus quince casas, su flota de yates y sus Rolls Royces, entre otras de sus posesiones.