Tres son los motivos por los que los elementos "menswear" pegan más fuerte que nunca. El fallecimiento de Yves Saint Laurent volvió a situar al esmoquin en el centro de atención y los diseñadores de moda optaron por una mujer poderosa -con looks rotundos a la par que discretos y desprovistos de logos- como antídoto infalible frente a la actual situación de crisis. Seguir leyendo el arículo
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Christophe Decarnin, director creativo de Balmain, ha conseguido encandilar a las principales publicaciones de moda situando sus chaquetas de hombros puntiagudos y cazadoras casaca de inspiración militar como verdaderos objetos de culto, omnipresentes en todas las producciones de temporada.
Finalmente, la película Coco avant Chanel y Audrey Toutou nos han devuelto al mito de una estilosa "parisienne" paseando por París con sus pantalones sastre negros e impolutas camisas blancas inspiradas directamente del armario más viril.
Es así como la americana, holgada y en clave "black & white", los sombreros de rafia al estilo Jean Paul Belmondo y los diseños harén con pinzas han llegado finalmente vuestras manos. Interesante, ¿verdad?
Entonces, ¿cómo son las distintas interpretaciones de esta tendencia? Jil Sander centra la atención en la americana utilizando brevísimos "shorts" y realzando las piernas, mientras que Lanvin se presenta mucho más purista con "total looks" en negro dignos del mejor "couturier". Lagerfeld aporta un toque kimono a sus camisas blancas, y L’Wren Scott introduce pequeñas colas al estilo frac en chaquetas que combinan con vaqueros.
Por Pedro Zozaya




LOS ANGELES, 18 (EUROPA PRESS) - Esto es lo que asegura Samuel Levin, antiguo administrador de los negocios de Nicolas Cage. Según Levin lo que causó la ruina del actor fue su "lujoso estilo de vida" y las enormes cantidades que gastó en adquirir y mantener sus dos castillos, sus quince casas, su flota de yates y sus Rolls Royces, entre otras de sus posesiones.