California tiene la mágica particularidad de estar siempre ligada a un movimiento cultural y, por extensión, a su correspondiente corriente estética. Desde la costa norte, con San Francisco, la cultura hippy y las fiestas lisérgicas a la cabeza, hasta la costa sur, con los surferos haciendo de las playas de Malibú su reino particular, en California siempre está ocurriendo algo. Seguir leyendo el arículo
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Pero hay una pequeña ciudad en mitad del enorme desierto de Mojave que, a pesar de estar destinada a que nunca pase nada en ella, se convirtió en la década de los 70 en la cuna de la "socialité" americana. Artistas como Frank Sinatra, Marilyn Monroe o Elvis Presley se retiraban allí a refugiarse de los largos veranos de la costa oeste en enormes mansiones geométricas que, aunque inspiradas en las obras de arquitectos europeos como Mies Van der Rohe o Le Corbusier, pronto desarrollaron un estilo autóctono muy personal. Salvajemente libre y frívola, Palm Springs se convirtió en poco tiempo en sinónimo de fiestas, sexo y sol.
Esta primavera, firmas como Andrew GN, Matthew Williamson, Azzaro y Halston, siempre encabezadas por Emilio Pucci, parecen haberse puesto de acuerdo para rendir su personal homenaje a aquella época dorada, apostando por vestidos fluidos e interminables, túnicas con escotes bordados, sandalias planas en versión lujosa y complementos en un intenso dorado. Definitivamente, vuelven los 70 más chic.
Por Cecilia Casero.




LOS ANGELES, 18 (EUROPA PRESS) - Esto es lo que asegura Samuel Levin, antiguo administrador de los negocios de Nicolas Cage. Según Levin lo que causó la ruina del actor fue su "lujoso estilo de vida" y las enormes cantidades que gastó en adquirir y mantener sus dos castillos, sus quince casas, su flota de yates y sus Rolls Royces, entre otras de sus posesiones.