Es habitual que Amaya Arzuaga se apropie de un recurso estilístico que elabora y desarrolla durante toda su propuesta. Lo hemos vuelto a ver en su desfile de la Cibeles Madrid Fashion Week, sin duda el que más cariz "tecnológico" ha tomado durante esta segunda jornada. Seguir leyendo el arículo
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Lo que comienza siendo una sencilla pieza de fieltro de lana superpuesta de forma perpendicular a la prenda se convierte, a medida que va transcurriendo el desfile, en un verdadero instrumento para componer vestidos flor de grandes proporciones. Un efecto que, además, se ve reforzado por la sobriedad cromática -sólo verde botella, beige tostado, gris, negro y crudo han entrado en su propuesta- y por la repetición de los leggings de lentejuelas. Los hombros, de existir, se arman como corazas. A pesar de que el tejido estrella ha sido la lana con mucho cuerpo, los materiales plastificados y el punto de canalé, que se enrolla sobre sí mismo interminablemente, también han sido constantes en su colección. Las crines, esta vez de pelo de cabra, por las que la diseñadora parece sentir pasión, también se usan en abrigos y minifaldas.
Más comedido en sus aristas, pero igualmente apasionado de los cortes arquitectónicos, Modesto Lomba propone sólidos total looks que incorporan prismas y patrones rígidos en tejidos sintéticos y tecnológicos. Mientras, sutiles e impecables son los trazos de Jesús del Pozo, que plantea una colección abstracta en contenido aunque muy definida, exquisita y sofisticada en cuanto a las formas.
El torbellino de pasión lo proporciona Francis Montesinos con prendas que reeditan el sofá con forma de labios de Mae West, los tocados de elefante y un sinfín de secuencias directamente extraídas de las pinturas de Dalí en el 20 aniversario de su fallecimiento. Fieles a sí mismo, los sevillanos Victorio & Lucchino apuestan por una silueta adaptada a las curvas de la mujer con faldas tubo de flecos orgánicos y vestidos con encaje.
Los brochazos de Jackson Pollock, las composiciones de Vasarely, la geometría de Piet Mondrian o los "dots" de Yayoi Kusama son los puntos de apoyo de los que se sirve Ágatha Ruiz de la Prada para pergeñar su nueva entrega, que se sirve de sus habituales juegos de color pero también incorpora nuevas opciones como el granate, el púrpura y el rosa palo en selecciones de tejido poco usuales. Trenchs y abrigos de gran empaque envuelven a la mujer de Miguel Palacio, portadora de vestidos-joya con forma de lazo que en la nueva temporada adoptan tonalidades optimistas, desde el celeste tornasolado hasta el amarillo limón, el rojo sangre o el naranja, y levísimas reminiscencias ochenteras han sido la única licencia que se ha permitido el diseñador Ángel Schlesser en su propuesta. Sus sencillos vestidos de cóctel esculpen la silueta femenina como un guante sin ningún recurso superfluo.
Por Cecilia Casero, Pedro Zozaya y Rosana Ferreres




LOS ANGELES, 18 (EUROPA PRESS) - Esto es lo que asegura Samuel Levin, antiguo administrador de los negocios de Nicolas Cage. Según Levin lo que causó la ruina del actor fue su "lujoso estilo de vida" y las enormes cantidades que gastó en adquirir y mantener sus dos castillos, sus quince casas, su flota de yates y sus Rolls Royces, entre otras de sus posesiones.