La memoria histórica también consiste en el reconocimiento y quizás por ello, cuando acumulaba tantos méritos como textos había escrito, Juan Marsé recibió en 2008 el mayor galardón literario de España: El Premio Cervantes. Y ello a pesar de que el prestigioso escritor se enteró dos horas más tarde del anuncio oficial porque se encontraba en el médico. Seguir leyendo el arículo
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Marsé sabe que la inmediatez que rodea la comunicación de hoy en día no se corresponde con la realidad. Gran observador, sabe que el destino no es tan importante como el camino en sí. Ha desarrollado su faceta de narrador indomable a costa de interiorizar las pequeñas grandes historias de los barrios barceloneses del Carmelo, Gracia o el Guinardó en forma de personajes tan singulares como él mismo.
Huérfano de madre desde el mismo día en que nació, Juan Faneca vino al mundo en 1933 y las dificultades familiares -su padre fue encarcelado por su vinculación con la izquierda- le llevaron a ser adoptado por la familia Marsé, de donde tomó el apellido. A los 13 años aparcaba unos estudios que siempre dijo que no le aportaron nada para ayudar al sustento familiar trabajando como joyero. La fama de hombre independiente e indomable la tiene desde que era un chaval más jugando en las calles del Carmelo en la década de los 40. Le robaron la pelota la primera vez que subió a la parte alta del barrio, la zona peligrosa, pero él, antes que estudiar, prefería experimentar la vida en los barrios de la Barcelona de posguerra, tan limitada en sus posibilidades como infinita en sus matices.
Todos esos matices han sido el objeto del realismo de Marsé desde que en los 50, con 25 años, publicase sus primeros relatos en la revista 'Ínsula' y colaborase con 'Arcinema' instigado por una amiga, Paulina Crusat, quien lo convenció de que mandara 'Nada para morir' (1959) al Premio Sésamo. Marsé ganó el concurso de cuentos y, poco tiempo después, aprovechó el servicio militar en Ceuta para planear su primer asalto en literatura, 'Encerrados con un solo juguete' (1961), alcanzando la final del Premio Biblioteca Breve de Six Barral y consolidándose inmediatamente como autor insignia de la editorial.
Sus inicios en la literatura coinciden con su estancia en París, motivada por los mayores de su generación, los Goytisolo, Biedma y Barral. En la capital francesa publica 'Esta cara de la luna' (1962), repudiada por el mismo autor, y trabaja como profesor de español y de ayudante en los laboratorios Pasteur, donde coincide con el Nobel Jacques Monod, quien le inculca la ideología comunista que le llevó a afiliarse al PC.
En 1962 regresa a España y demuestra su carácter independiente desvinculándose del Partido Comunista ''por una cuestión de intransigencia''. Su exilio a París no le aporta tanto como sus barrios barceloneses, de los que intenta huir sin ningún éxito. La literatura de Marsé se contagia de esa vida humilde y publica 'Últimas tardes con Teresa' (1965), una de sus grandes obras, en la que retrata con gran sutileza narrativa la hipocresía de la relación entre el charnego barriobajero y la niña 'bien' rebelde e ingenua de Barcelona. Curiosamente, muchos ven representado a Marsé en ese 'Pijoaparte' barriobajero, desarraigado y peleado con el mundo.
Esta sátira social le permite abandonar la orfebrería y dedicarse por completo a hacer carrera con sus escritos. Dedica el lustro que va de 1965 a 1970 a escribir sinopsis para las solapas de los libros, diálogos de cine y realiza traducciones. En esa época se casó con Joaquina Hoyos, con quien tendría dos hijos, Alejandro y Berta.
En 1970 publica 'La oscura historia de la prima Montse'. Esta novela, a pesar del poco éxito cosechado, descubriría un relato en el que el narrador tiene una presencia más fuerte en la obra, transformándose, incluso, en el 'alter ego' del autor.
Esta década será muy fructífera para Juan Marsé. A pesar de escribir sólo dos libros más, éstos se convierten en auténticos clásicos. 'Si te dicen que caí' (1973) constituye ''una revancha personal'' contra el franquismo -fue censurada-, en la que el autor retrocede sobre su pasado para narrar su visión sobre el barrio del Guinardó a través de las 'aventis', historias inventadas por los niños de la calle en un ambiente de marginación y violencia.
Durante esa década, Marsé ofrece su prosa al periodismo. En la revista 'Por favor' publica una columna de relatos sobre personajes de actualidad que gozará de gran éxito entre la sociedad. Además, el escritor realizó trabajos para el cine, frecuentemente con el cineasta Jaime Camino.
En 1978 sale a la luz 'La muchacha de las bragas de oro', otro gran éxito del autor. Esta satírica denuncia sobre el olvido y el ocultamiento del pasado constituye, por otro lado, una reflexión sobre el oficio de novelar construyendo una ficción más concluyente que la realidad misma. Esta novela le vale el Premio Planeta y le otorga el rango de clásico contemporáneo al literato barcelonés.
La literatura de Marsé va cercando, cada vez más, la búsqueda de lo esencial. El interiorismo es una de las características de sus obras. El dolor, la desgracia y la crueldad inundan su obra. 'Un día volveré' (1982), 'Ronda del Guinardó' (1984) o 'Teniente Bravo' (1986) son algunos de los títulos que se publican durante la década de los 80, en la que Marsé sobrevive a un infarto que hace necesaria una complicada intervención quirúrgica.
La obra de Marsé se convierte en un producto de consumo que va mucho más allá de las aspiraciones del escritor. Muchos de sus libros son adaptados al cine, siendo Vicente Aranda el máximo exponente de estas películas. La obsesión del director con Marsé contrasta con la poca estima artística que le tiene el escritor, quien ha expresado en más de una ocasión su disconformidad con las adaptaciones (con las de Aranda y con las del resto).
La consagración definitiva de Juan Marsé -si es que ésta no era evidente todavía- llega en la década de los 90. 'El amante bilingüe' y, sobre todo, la vuelta de tuerca al estilo que supuso 'El embrujo de Shangai', le valieron el reconocimiento definitivo de público y crítica nacional e internacional.
'Rabos de lagartija' (2001) , 'La gran desilusión' (2004) y 'Canciones de amor en el Lolita's Club' (2005) son un claro ejemplo de la brillantez intelectual de un hombre capaz de ser admirado por la honestidad de sus libros, retratos ficticios más reales que la realidad misma.
Constante y coherente como pocos, Juan Marsé está enfadado con el mundo cual 'Pijoaparte'. En 2005 le hizo un desplante de época a los finalistas del Premio Planeta tras dimitir de su cargo en el jurado de un galardón que él mismo ganó en su día por, según argumentaba, la baja calidad de las obras.
- Nombre completo:
- Juan Marse
- Fecha de nacimiento:
- 8/Enero/1933
- Lugar de nacimiento:
- Barcelona
- Estado civil:
- Desconocido
- Signo del zodiaco:
- CAPRICORNIO
- Profesión:
- Escritor
- Otra información:
Trayectoria
- 'Nada para morir' (1959)
- 'Encerrados con un solo juguete' (1961)
- 'Esta cara de la luna' (1962)
- 'Últimas tardes con Teresa' (1965)
- 'La oscura historia de la prima Montse' (1970)
- 'Si te dicen que caí' (1973)
- 'La muchacha de las bragas de oro' (1978)
- 'Un día volveré' (1982)
- 'Ronda del Guinardó' (1984)
- 'Teniente Bravo' (1986)
- 'Rabos de lagartija' (2001)
- 'La gran desilusión' (2004)
- 'Canciones de amor en el Lolita's Club' (2005).
- 'El amante bilingüe' (1990)
- 'El embrujo de Shangai' (1993)




Madrid, 21 nov (EFE).- El número de agresiones de hijos menores a sus padres e incluso abuelos se han doblado en los dos últimos años -de 2.000 denuncias se ha pasado a 4.000-, de las cuales más del 40 por ciento corresponden a chicas, ha explicado en una entrevista con Efe la Fiscal de Sala Coordinadora de Menores, Consuelo Madrigal.