Un vicepresidente iraquí amenazó con vetar por segunda ocasión partes de un proyecto de ley electoral, lo que profundizó la incertidumbre política en un país que batalla para recuperarse luego de varios años de guerra. Seguir leyendo el arículo
El vicepresidente Tariq al-Hashemi, un suní, ya había vetado partes del proyecto de ley debido a que desea que se concedan más escaños a los iraquíes que viven en el exterior, muchos de los cuales son sunitas.
El parlamento de Irak enmendó la ley con el respaldo de legisladores chiíes y curdos, pero los sunitas indicaron que con el cambio ellos obtendrían aún menos escaños.
El martes, la oficina de al-Hashemi informó que combatiría la nueva ley de la misma manera como rechazó la versión anterior.
"Es imposible efectuar elecciones en enero desde el punto de vista legal y logístico", dijo Qassim al-Aboudi, funcionario de la independiente Alta Comisión Electoral. "Aguardaremos el resultado de la disputa antes de establecer otra fecha".
Los legisladores de la minoría suni no asistieron a la votación, e indicaron que los curdos iba a obtener más bancas a su costa.
"Lo ocurrido es un peligroso precedente que afectará negativamente la totalidad del proceso político", dijo la oficina de al-Hashemi en una declaración. "Y los que respaldaron esta enmienda injusta y anticonstitucional serán hechos responsables con todas sus consecuencias".



