El presidente Alvaro Uribe aseguró el viernes que aunque es grave la destrucción de dos pequeños puentes artesanales en la frontera a manos de militares de Venezuela, Bogotá no provocará ningún incidente con el vecinos país. Seguir leyendo el arículo
Uribe dijo, además, que es "muy mal oyente" o que desatendía críticas e insultos personales que le ha lanzado el presidente de Venezuela Hugo Chávez, y que por la dignidad nacional colombiana, la "prudencia del gobierno y del presidente" eran inagotables.
"Eso es grave lo que ha ocurrido", dijo Uribe en una entrevista con la radio colombiana RCN al ser consultado por el derribo el jueves de dos pequeños pasos peatonales sobre un río en la frontera.
Pero, agregó, "yo he dado una instrucción al gobierno de Colombia: nada de provocaciones verbales. Nada de desafíos verbales. Lo que hay que hacer es, mientras no haya diálogo bilateral, acudir a los organismos internacionales... nosotros no podemos producir en este momento ningún gesto de provocación".
"No tenemos interés de proponerles desafíos, de proponerle guerras a la comunidad internacional, menos a nuestros vecinos y hermanos... no tenemos ninguna pretensión contra la comunidad internacional, menos contra el hermano pueblo de Venezuela", aseguró Uribe.
Indicó que "tengo un defecto para el canto, pero resulta ser una cualidad para la política: soy muy sordo. Y además como conozco mi temperamento, hay cosas que no puedo oír".
Uribe, de 56 años, dijo que de niño le gustaba pelearse a puños en el colegio y que ahora se exaspera pero que tiene "en cuarentena" el mal genio "por este oficio de la presidencia".
Las tensiones entre Bogotá y Caracas, surgidas al conocerse un convenio militar entre Colombia y Estados Unidos y que Venezuela considera una "amenaza" a su seguridad y de la región, han tenido varios capítulos que van desde el más reciente de los pasos peatonales, hasta un caída de las importaciones venezolanas de productos colombianos, desde carne y leche hasta autos.
Desde Washington, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) José Miguel Insulza, señaló que "más allá de la intencionalidad de las acciones que se realizan, el incremento de la violencia contribuye a la inestabilidad de la región y crea la posibilidad de incidentes mayores".
Insulza apuntó que la Cumbre de Países Amazónicos en Manaos, Brasil, o la Cumbre Iberoamericana en Estoril, Portugal, de las próximas semanas serán escenarios "propicio para ese diálogo".
Magdalena Pardo, presidente de la Cámara de Comercio Colombo-Venezolana, ha dicho que el intercambio comercial cerraría en 2009 en unos 4.500 millones de dólares, por debajo de los 6.000 millones de dólares del año pasado.
Temprano en una entrevista con la radio Caracol, el ministro de Defensa colombiano Gabriel Silva calificó como "fantasiosas" las argumentaciones de Venezuela para destruir las dos estructuras sobre el río Táchira.
El vicecanciller de Venezuela, Francisco Arias Cárdenas, manifestó que lo hecho por su país "se trata sencillamente de quitar un artificio hecho artesanalmente, pero que se vino convirtiendo en esto: en una facilidad para el narcotráfico" así como el contrabando de combustible.
La destrucción de los pasos buscaba, aseguró Arias a radio Caracol, que el tránsito de personas y mercancías se diera entonces por otros dos puentes, situados a unos 20 kilómetros de distancia, que son cruces legales, con servicios de aduanas y vigilancia por parte de agentes de los dos países.
Venezuela solicitó a los países de la Unión Europea que "exhorten a los gobiernos de Washington y Bogotá a desistir de su estrategia de convertir a Sudamérica en una zona de inestabilidad, de conflicto y de muerte", a través del acuerdo militar.
No es la primera vez que Caracas solicita que el acuerdo militar colombo-estadounidese sea revertido, lo que Bogotá rechaza.
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La corresponsal de The Associated Press en Caracas, Fabiola Sánchez, contribuyó a esta información.




WASHINGTON (AFP) - Al menos 40 personas detenidas por 'peligrosidad social', agresiones constantes a disidentes y duras condiciones carcelarias son parte de las violaciones de los derechos humanos en la Cuba de Raúl Castro, según un informe divulgado este miércoles por la organización humanitaria Human Rights Watch.