El ambiente era
tranquilo a las 6 de la tarde en los alrededores del Congreso de los Diputados.
Los comercios permanecían abiertos y miles de ciudadanos se manifestaban
alrededor del hemiciclo al grito de “Que no nos representan”.
Incluso los
diputados de Izquierda Unida, como Cayo Lara y Gaspar Llamazares, salían del
búnker en el que se había convertido el Parlamento y se unían a los
manifestantes. Furgones policiales aparecían en cada esquina, evitando los
accesos a la Cámara Baja.
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Llamazares atendía a Yahoo! Noticias y manifestaba que “hoy los protagonistas son los ciudadanos, seas policía, diputado o cualquier otra cosa”, confesaba.
Personas de todas las edades compartían cánticos contra la clase política y el sistema en un ambiente calmado y sin incidentes. Por ejemplo Félix, excombatiente de la Guerra Civil, que aseguraba querer un cambio:
“Como la inmensa
mayoría de los españoles no estoy de acuerdo con el sistema socioeconómico.
Ninguna de las salidas que nos ofrecen son eficaces”, aseguraba.
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Otros directamente culpaban a los partidos como Amparo y Marga que no estuvieron en el 15-M, pero tras el empeoramiento de las condiciones de vida han decidido salir a la calle:
“Estamos luchando por nuestros hijos. No podemos permitir lo que está pasando, van a acabar con el estado de bienestar”, aseguraban.
Una opinión compartida por Fran y Carol, una joven pareja que llevaba una niña de 14 meses en brazos:
“Esto es una
vergüenza . Nos están quitando todo lo que tenemos y queremos recuperar algo
para ella”, confesaban, mirando a la pequeña Nora.
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Mientras tanto, un agente de la policía aseguraba que “está todo muy tranquilo, pero se va a complicar después”. Y no le faltaba razón.
El ambiente festivo y reivindicativo se torció poco después. La Policía inició cargas policiales, tras intentar un grupo de personas traspasar las vallas que rodeaban al Congreso. Los furgones policiales se metieron entre la manifestación y comenzaron las carreras y los golpes.
“Teníais que estar con nosotros y no con ellos”, repetía un manifestante a gritos, mientras que corría para evitar ser golpeado.
A medida que iban llegando los manifestantes a Neptuno, los ánimos se iban caldeando más y el Gobierno reforzaba el despliegue policial en la popular plaza. Las cargas iban en aumento, mientras que Amparo aseguraba con tristeza que “nos jode que lo que hemos hecho a lo largo de los años se hunda”.
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